Nevena
¿Qué decir, Nevena?
Me enamoré de ti por las pequeñas cosas,
que en el amor son grandes:
por tu fuerte abrazo alrededor de mi cuello,
que después hasta me da dolor de cabeza;
por tu mirada como un escáner
con la que me absorbías;
por tu comportamiento infantil
y aquello de: "¿Quién ha venido a visitarme?";
por tu mirada triste,
cuando regresaste temprano del trabajo,
y yo estaba de paseo y con la llave encima,
y por lo que dijiste cuando llegué:
"Amigo, llevo esperando como un perro";
por tu enfado conmigo,
porque no te llamé a las 5 de la mañana,
cuando me puse en camino hacia el set;
porque, aunque tenías frío,
aquella noche en un banco de Kalemegdan
no quisiste que fuéramos a mi apartamento,
porque la noche era tan romántica...
Por ti llegué a amar también Banjaluka
y la vista de ella desde Banj,
desde donde reconocería cada calle,
como ellas reconocerían mi paso.
Aún recuerdan y cuentan
cómo, después de "Ples pod zvijezdama",
en la playa debajo del pabellón Obilićevo,
porque ya no podías caminar con tacones,
te llevaba a la espalda,
desde el cruce de las calles Carice Milice y Cara Lazara
hasta Starine Novaka 4.
Aunque no soy amante de la tradición,
llegué a amar nuestros pícnics tradicionales
y el café del termo en las murallas de Kastel,
así como los paseos junto al Vrbas.
Me arrastraste a una historia
en la que tú misma no estabas lista para entrar,
me dabas amor
dentro de tu zona de confort,
porque no estabas lista para madurar
y cortar con el pasado,
aunque decías que me necesitabas...
Quedó la declaración de amor más especial
que alguna chica me regaló,
en la mañana de la reconciliación,
después de la noche en la que tuvimos la primera pelea:
"¡Tú roncas y yo te odio!"
Quedó también tu pintalabios en el espejo,
en el baño del antiguo apartamento,
del que me mudé.
Quedó la intención no realizada
de enseñarme a bailar bachata.
Quedaron deseos y sueños no realizados.
Quedó también nuestra historia en el pasado.
Zera Princ
